Décima versión del Complementario de Inclusión: un espacio formativo para generar agentes de cambio
- Desde su creación en 2021, el Complementario de Inclusión del CADE ha convocado a cerca de 1500 estudiantes de los distintos campus, promoviendo una mirada crítica, actualizada y comprometida con la inclusión y la diversidad.
La asignatura complementaria “inclusión, un compromiso de todos/as” alcanzó un hito significativo a fines de 2025 al alcanzar su décima versión, consolidándose como un espacio formativo clave para la formación de agentes inclusivos y para la concientización y reflexión en torno a esta temática dentro de la comunidad universitaria.
Con modalidad online asincrónica y una alta participación estudiantil, esta iniciativa de la Dirección de Docencia desarrollada por el Centro de Apoyo al Desarrollo del Estudiante (CADE), se implementó por primera vez en 2021 en un contexto marcado por la pandemia, lo que llevó a definir desde sus inicios su modalidad asincrónica.
Este formato no solo permitió asegurar la continuidad del proceso formativo, sino que además se transformó en una fortaleza del complementario, facilitando el acceso a estudiantes de los tres campus de la Universidad de Concepción, quienes han participado de manera sostenida a lo largo de los años.
Formación con sentido social
A lo largo de sus diez versiones, cerca de 1500 estudiantes han cursado el complementario, mientras que su versión más reciente contó con 245 personas inscritas, reflejando un interés creciente por comprender la inclusión como un desafío colectivo.
La profesional de la unidad de inclusión del CADE, Irma Agurto Segura, destacó que: “este incremento en la participación ha sido una gran evolución. Hoy existe mayor información e interés por parte del estudiantado en estas temáticas, que además están muy presentes a nivel social”.
El complementario aborda una amplia diversidad de contenidos, entre ellos derechos humanos, marcos normativos nacionales e internacionales sobre discapacidad, diversidad, discriminación, lenguaje inclusivo, accesibilidad en contextos formales e informales, Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), autismo, entre muchos otros temas más
Además, la profesional destacó que, quienes cursan esta asignatura, pueden adquirir competencias vinculadas especialmente a la responsabilidad social: “ Como sociedad tenemos la responsabilidad de disminuir o eliminar las barreras presentes para las personas con discapacidad y cambiar el paradigma de que la discapacidad está en la persona, ya que existe una nueva mirada más centrada en que las barreras están en el entorno, y como este entorno es el discapacitante, es nuestra responsabilidad trabajar en su diminuición o eliminación”.
“El objetivo principal es la concientización, comprender y reflexionar sobre la inclusión y la diversidad, y formar agentes inclusivos”, agregó Agurto.
Metodologías que invitan a la reflexión
La evaluación de esta asignatura se desarrolla principalmente a través de foros de reflexión, donde el estudiantado analiza temáticas como las condiciones necesarias para una sociedad más inclusiva o las discapacidades invisibles, particularmente aquellas asociadas a la salud mental.
Estas instancias buscan no solo entregar conocimientos, sino también promover una reflexión situada, como por ejemplo el significado de ser estudiante universitario con una condición invisible o el indagar en qué acciones concretas se pueden impulsar desde los distintos contextos cotidianos para derribar barreras
“Nos interesa que la comunidad en general pueda generar pequeños microcambios que repercutan en el entorno”, destaca la profesional de la unidad de inclusión.
Un desafío de mejora continua
El equipo de Inclusión del CADE proyecta para 2026 un proceso de rediseño y actualización de esta asignatura, que considera la revisión de las clases grabadas, la actualización de normativas y el uso de conceptos acordes a los avances en materia de inclusión y discapacidad.
Además, se espera profundizar en el análisis del impacto formativo a través de instrumentos como el “Cuestionario de actitudes hacia la diversidad e inclusión”, lo que permitirá conocer cómo esta experiencia ha influido en la mirada del estudiantado.
“Es fundamental no solo trabajar con estudiantes en situación de discapacidad, sino también con su entorno, por eso es tan importante seguir avanzando en la concientización”, concluye Agurto.